Obra : Libros/Otros destacados/Relato
En este rincón de la web podrás descubrir la integral de relatos que conforman mi producción como cuentista hasta el día de hoy, así como una breve nota tipológica, sinóptica y gráfica de cada uno de ellos. Primero, como verás, se despliega un índice cronológico de todos los títulos que componen el repertorio y, a continuación, la retórica correspondiente de cada cuento (que incluye tanto una breve sinopsis como imágenes del texto final y dibujos inspirados por el relato)
Desde 2023 ó 2024 manuscribo las ideas de mis cuentos y novelas en una serie de libretas que denomino ‘los cuadernos negros‘. Estas libretas, realizadas a mano por un veterano encuadernador pamplonica, tienen tamaño A5 y están realizadas a mano a partir de una resma de 10 hojas papel Fabriano ultranegro de 300g. Sobre ellas escribo y dibujo en tinta o grafito blanco a modo de negativo contratextual del clásico ‘negro sobre blanco’. El concepto subyacente a esta práctica, más estético que filosófico o grafológico, radica en partir del ‘negativo’ original para llegar, simbólica y procesualmente, a la página en blanco. Como verás más abajo, he incluido algunas muestras de estos borradores ‘en negativo’ o, simplemente, ‘negativos’, para darte una idea de cómo se va gestando el embrión narrativo de lo que acabará por ser un cuento.
Del mismo modo, dicha praxis (¿capricho estético, simbólico, identitario?) se extiende a los dibujos que realizo (me resisto a llamarlos ‘ilustraciones’) inspirados en los diversos argumentos y cuyo propósito no es otro que el de soltar muñeca y seguir cultivando la que es otra de mis grandes pasiones.

Me he enamorado (o infatuado) infinitas veces en el Metro de Madrid. Especialmente cuando tenía veintipico años y todos los días realizaba el el trayecto Quevedo > Ópera o Quevedo > Sol que me llevaba al centro. Este relato breve fue mi primera tentativa de escribir algo «serio» y poner a prueba mis aún torpes capacidades narrativas. La apuesta consistía en captar a flor de piel la suma de instantes, objetivos y subjetivos, que forman parte del enamoramiento efímero (su duración son solo unas pocas paradas de Metro), estructurando la cadencia de la historia a ritmo de estación y, hacia el final, introduciendo muy sutilmente un cambio de eje o de mirada para expresar la universalidad y transitividad del fenómeno. No estoy seguro de haberlo conseguido, pero el esfuerzo para conseguirlo no fue baladí.
Páginas: 6 | Palabras: 2523 | Matrices [cco]: 14232 | Caracteres simples [cso]: 11700



Contrarreloj es una fantasía literaria sobre la pieza orquestal Manhattan Rave del flautista y compositor Dave Heath. Compré el disco por casualidad, curioseando en la madrileña disquería de segunda mano Amigos del Disco. La pieza, compuesta para la percusionista Evelyn Glennie y la Filarmónica de Londres, es una torrentera rítmica de 8′ que visualicé, caprichos de esta imaginación audiovisual mía, como la carrera a contrarreloj de un tipo por las calles de Madrid para coger un tren en Atocha: un tren que no puede perder. El tipo en cuestión se ha quedado dormido y, a toda prisa, se lanza a las calles como un poseso desafiando el tráfico, los peatones y cuanto imprevisto le sale (literalmente) al paso con tal de llegar a tiempo a la estación. Originalmente concebí este proyecto como un cortometraje alegórico sobre nuestra ‘sociedad de la prisa’ pero, tras comprobar que no sería nada fácil sacarlo adelante, se me ocurrió trasponer la idea a la página en blanco y darle una vuelta, más en el fondo que en la forma, trasladando al protagonista (Buchs, un pequeño homenaje al Ende de La historia interminable) las ansiedades y miedos que padecí durante una época de mi vida. He recuperado unas páginas del storyboard del corto original, que guionicé y dibujé entre 2009 y 2011, para dar fe de su primera forma audiovisual.
Páginas: 12 | Palabras: 4328 | Matrices [cco]: 26109 | Caracteres simples [cso]: 21808






En el verano de 2017 pasé algunos días en un hotel en Denia que ofrecía un servicio de ‘todo incluido’. Lo que significaba que podías comer hasta morir. Bufé libre día, tarde y noche. Pero también podías engullir en la piscina, donde se servía una especie de smorgasbord a la mediterránea. O sea: uno de esos lugares donde uno va a engordar y encharcarse en la piscina mientras el estómago centrifuga a toda prisa para hacer sitio a la siguiente y grasosa ingesta. La pulserita, verde o fucsia, era una invitación a la gula. Fue mi primera y única vez en uno de esos lugares, pero me dejaron muy impresionados la glotonería y mala educación de los huéspedes, más bestiales a cada día que pasaba. Al conectar esa recesión antropológica con una gran mancha de calimocho o sangría que un empleado de la limpieza se afanaba inútilmente en fregar junto a la entrada del hotel, tuve la idea de este cuento stephenkingiano que apuesta por una sintaxis deliberadamente caótica -amalgamando las voces de los diferentes personajes- para reflejar el infierno dantesco de estos resorts hoteleros.
Páginas: 20 | Palabras: 8804 | Matrices [cco]: 47120 | Caracteres simples [cso]: 38392






En El abrazador, uno de los más largos de mi repertorio, ensayo la ciencia ficción prospectiva. Siendo este uno de mis (sub)géneros favoritos (Asimov, Dick o Matheson son héroes personales) me apetecía contribuir con un granito de arena partiendo de un escenario nada improbable habida cuenta del panorama actual. Si bien el germen del relato -la soledad de un hombre «analógico» en un mundo de seres «digitales» zombificados por culpa de un holocausto tecnológico- surgió antes del COVID-19 inspirado por la alarmante falta de empatía de la sociedad actual, tan narcisista y egonómica, el escenario pandémico me llevó a expandir el universo sutilmente insinuado en las primeras versiones de la historia. La música, que siempre ha sido una parte esencial de mis escritos, coadyuva a la consistencia de los personajes: si la oscura música del genial álbum póstumo de David Bowie (Blackstar) define al Abrazador, el aria Thy hand, Belinda de la ópera Dido y Eneas de Purcell, una de mis favoritas, describe el amor imposible entre ellos. Se establece así, colateralmente, una analogía histórica entre la distopía madrileña y la caída de Troya (por cierto: hay escondido en el relato un huevo de pascua sobre este episodio histórico). Por otro lado, el hecho de que el Abrazador elija para el servicio la canción I Get Overwhelmed de Dark Rooms -que descubrí viendo la excelente película A Ghost Story de David Lowery- también aporta, subliminalmente, un comentario sobre la pasión que aquel siente aún por Úrsula. Que finalmente decida poner el aria de Purcell en lugar del tema de DR no es en absoluto casual.
Páginas: 24 | Palabras: 7371 | Matrices [cco]: 43136 | Caracteres simples [cso]: 35752









Este relato fue escrito en apenas día y medio como una llamada de atención. Necesitaba decirle a la página que echaba de menos a mi ex -la ex que también aparece como alter ego en mi noveleta Un escritor que escribe una novela– y a la vez idear una situación, un escenario tan fuerte o violento que le resultara imposible seguir ignorándome como lo había hecho hasta entonces desde nuestra ruptura. El lugar tan (moral y mortalmente) incómodo en que se coloca el protagonista -obviamente mi alter ego– es el lugar más macabro y extremo que la imaginación me permitió inventar. A partir de ahí genero una trama de arco sencillo y fluido donde la decisión fatal de este personaje incapaz de remontar el duelo desafía al lector a ponerse en la misma tesitura.
Páginas: 6 | Palabras: 2256 | Matrices [cco]: 12758 | Caracteres simples [cso]: 10511





En este relato, planteado formalmente como una estricta polifonía a dos voces entre el personaje (el «yo») y sus oscuros instintos primarios (el «ello»), me apetecía abordar el conflicto dialéctico entre la mascarada social de un personaje y las pulsiones que se revuelven en su interior, desplegando línea a línea una conversación subjetiva entre las partes en conflicto que revela no solo la patológica existencia del protagonista, sino también un terrible secreto que esconde en un sórdido almacén. La dificultad de este reto consistió en afrontar los prejuicios morales que el «ello» del personaje me provocaba y, un tanto esquizofrénicamente, meterme en el (doble) personaje para generar la conversación interior en un contrapunto fluido que hacía necesario saltarse las convenciones de la sintaxis.
Páginas: 6 | Palabras: 2422 | Matrices [cco]: 13355 | Caracteres simples [cso]: 10938








Empleando una ‘técnica de torsión’ similar a la que estructura mi noveleta Un escritor que escribe una novela, y tomando el tópico del interrogatorio criminal como escenario narrativo, Versión de los hechos cuenta, en primera persona, y a modo de falso monólogo, la agitada declaración de un sospechoso de asesinato con respecto a unos hechos ocurridos apenas unas horas antes (el sospechoso es asaltado en su casa por un supuesto asesino que, a su vez, le confiesa el crimen perpetrado y las razones del crimen). A medida que nos adentramos en el relato de los hechos, la narración superior (el interrogatorio) y la inferior (la confesión del asesino) se van mezclando o retorciendo hasta confluir en un sorprendente desenlace.
Páginas: 24 | Palabras: 9169 | Matrices [cco]: 51146 | Caracteres simples [cso]: 42060





Humildemente, considero esta mi mejor creación literaria hasta el momento. También resultó el relato más complejo y difícil de escribir. La idea consistía en dar cuerpo de ficción a la tesis del filósofo post-estructuralista francés Jean Baudrillard sobre la imposibilidad del crimen perfecto: «Si las consecuencias del crimen son perpetuas, no hay ni asesino ni víctima. De haber alguno de los dos, un día u otro se conocería el secreto, y se resolvería el proceso criminal. El secreto, a fin de cuentas, es que los dos se confundan», tal como afirma en su ensayo El crimen perfecto. Fascinado por esta argumentación y sus implicaciones, me propuse la tarea (¿imposible?) de ficcionar a través de los tópicos del género negro una peripecia criminal donde el propio autor y el protagonista desdoblado (en meta y subpersonaje) conducen la trama al colapso dramático, ontológico y narrativo intuido por Baudrillard. Asimismo o quizás por ello, Las condiciones del crimen pasa también por ser un ensayo narratológico sobre las condiciones de posibilidad y límites del relato.
Páginas: 19 | Palabras: 7294 | Matrices [cco]: 42107 | Caracteres simples [cso]: 34815







Desde agosto de 2020 resido en Pamplona, patria de los universalmente famosos Sanfermines. Aunque no me considero un animalista radical, me consterna que en pleno siglo XXI se siga auspiciando una tradición tan retrógrada y tolerando cada julio el delirio social que «la fiesta del toro» propicia so pretexto del potosí que locales y foráneos (‘las invasiones bárbaras’) dejan en las arcas públicas y privadas de Iruña. Siempre que puedo, pongo tierra de por medio y me voy a cualquier otra parte -como dirían los de Dorian- con tal de ahorrarme el bestial desenfreno, pero en julio de 2025 no me quedó más remedio que bunquerizarme en mi piso del Casco Viejo. Decidido a sacar partido de mi particular «encierro» se me ocurrió pensar los Sanfermines a través de la ficción especulativa: ¿cómo podría resultar (cultural y socioeconómicamente) sostenible una fiesta semejante si pudiéramos eliminar de la ecuación el maltrato animal? Este cuento, narrado indirectamente a través de una variedad de textos y documentos ficticios que trazan el argumento y sitúan la acción en una Pamplona tan futura como verosímil (2035), es mi respuesta.
Páginas: 18 | Palabras: 5059 | Matrices [cco]: 31606 | Caracteres simples [cso]: 26579





La idea surgió del proyecto de ficcionar un reloj de arena como alegoría de la soledad para reflexionar sobre el buen uso del tiempo (que, heideggerianamente, configura la economía principal del Dasein -«el ser ahí» o «ser arrojado al mundo»-). Partiendo de una premisa de la ci-fi fantástica -la aparición de un singular vórtice en medio del desierto-, acompañamos en su misión científica a una empleada del CSIC que, en sus evoluciones hacia el «Vórtice», reflexiona sobre las cuitas y sinsabores de su vida. En ese viaje solitario por un desierto perfectamente abstracto, Jana Rodríguez se permitirá sentir quién es de verdad y tomar conciencia de la impostora que ha sido para alcanzar -quizás demasiado tarde- la iluminación necesaria.
Páginas: 12 | Palabras: 4409 | Matrices [cco]: 25631 | Caracteres simples [cso]: 21246




